Euroamerica Seguros de Vida y la magia
- MCI
- hace 6 días
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Hay balances que cierran porque el negocio funciona. Y hay balances que cierran porque alguien se asegura de que cierren.
Durante años, en distintos sectores y bajo distintos titulares, hemos visto repetirse una misma escena: aparece un daño relevante, se reconoce tarde y, casi en paralelo, surge un activo, una valorización o una operación que “neutraliza” el impacto. El resultado final es siempre tranquilizador. El problema, aparentemente, se disuelve. El balance queda limpio.
Ese mecanismo tiene nombre: neteo.
En el caso de Curauma S.A., ésta nunca fue una empresa insolvente en términos patrimoniales. Al contrario. Sus terrenos estaban y están tasados en más de USD 500 millones. El problema no fue la falta de respaldo, sino el uso de ese respaldo para resolver —a favor de Euroamerica Seguros de Vida— una disputa financiera que ya había sido ampliamente pagada.
Los hechos son conocidos (Nuestra historia). En 2004, Euroamerica Seguros de Vida, EASV, celebra un leasing por 715.000 UF con la matriz de Curauma S.A. Entre 2004 y 2012, Curauma paga más de 1.040.000 UF. Aun así, en 2013, EASV exige una cuota adicional de 907.000 UF para devolver los terrenos. No hay cálculo de riesgo que justifique una rentabilidad cercana a 2,7 veces el capital original.
Lo que hay es una lógica distinta: mientras el activo aguante, la cifra da.
El momento decisivo llega en agosto de 2013. En cuestión de horas, EASV utiliza a su pyme y filial APE y obtiene un crédito de USD 40 millones del Banco de Chile para transferir los terrenos antes de que Curauma pueda ejercer la recompra. Así, el activo sale del patrimonio de Curauma S.A. y queda protegido dentro del mismo perímetro económico de Euroamerica Seguros de Vida.
Ahí el neteo deja de ser contable y se vuelve estructural. La pérdida se registra en Curauma. El activo se conserva en una relacionada de EASV. El balance de EASV no acusa impacto.
Años después, entre 2019 y 2020, el círculo se cierra con precisión quirúrgica. EASV recompra los mismos terrenos a su propia filial APE por 1.530.000 UF, obteniendo una ganancia directa superior a 646.000 UF. El activo nunca salió realmente del grupo. Solo fue estacionado mientras el proceso judicial hacía su trabajo. ¿Y la CMF? Nada...
Eso no es una corrección ex post. Es un método ex ante. Es fraude diseñado.
Por eso los casos posteriores importan. En Clínica Las Condes, un vacío contable cercano a los USD 80 millones se neutraliza casi exactamente con una retasación inmobiliaria. En Enjoy, el deterioro se reconoce tarde y se explica después, y se agrega colusión. En todos, el mensaje es idéntico: el impacto neto es bajo. El daño, siempre, ya pasó.
El problema no es técnico. Es fiduciario. Una aseguradora de vida no puede construir solvencia trasladando pérdidas a terceros, compensándolas con activos y recomprándolos cuando el tiempo juega a favor. Eso no es prudencia. Es ingeniería de balance. Es fraude.
Nota: leer también www.df.cl/df-mas/por-dentro/el-nuevo-round-que-se-avecina-en-clc








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